Antes de comenzar a narrar la experiencia de Cheste, ni puedo, ni quiero olvidarme del podio que obtuvimos en la carrera del Campeonato de España de Ciclismo de Ultrafondo celebrado en el circuito de Los Arcos en Navarra el 15 de Mayo de este mismo año. En aquella ocasión mi compañero de viaje fue el Oriotarra Jon Errasti, con el que conseguimos subir al primer peldaño del podium, logrando recorrer 853 km con una media de 36km/h.

Esta primera carrera, en este tipo de modalidad, nueva para nosotros (los ciclistas) fue todo un acicate para el gran objetivo de la temporada, la carrera de 24 horas de Cheste en Valencia. A pesar de que los números que nuestro preparador físico Krutx Larre manejaba eran esperanzadores, en ningún momento pensamos encontrarnos en una situación tan favorable según se fue desarrollando la carrera. Fue una victoria, la de Los Arcos, muy especial y trabajada que nos llenó de optimismo manteniendo la confianza al 100% de cara al siguiente objetivo y a las semanas previas de entrenamiento. Tras una intensa competición durante las 24 horas, fuimos capaces de batir a los vigentes campeones de España de disciplina y categoría.

Después de esta carrera de Los Arcos, tocaba analizar los resultados obtenidos para aprovechar al máximo los entrenamientos que restaban para encarar la prueba del circuito Ricardo Tormo de Cheste.

En esta evolución de los entrenamientos y a falta de tres semanas de la carrera de Valencia mi compañero Jon causó baja por enfermedad. Esto supuso un contratiempo importante para el equipo, ya que de esta manera perdíamos un integrante fundamental y valiosísimo del mismo. Así las cosas, Krutx Larre, gracias a su dilatada trayectoria profesional pudo contactar con otro ciclista y que estuviese dispuesto a aceptar el reto que se le presentaba dadas las fechas en las que nos encontrábamos. El ciclista elegido fue Roberto Corral y desde ese mismo momento era fundamental darle la máxima confianza al nuevo integrante del equipo, entre todos le arropamos y le hicimos sentir como uno más en el poco tiempo que nos quedaba hasta el día de la prueba.

Y llegó el día de la carrera, la hora de la verdad, el momento de poner en escena y hacer valer las muchas horas de entreno y sacrificio.

Valencia 1-2 de Julio de 2017 13:30 h se da el banderazo de salida a la copa de España de Ciclismo de Ultrafondo. Tanto para la carrera de Los Arcos como para ésta en Cheste fue necesario reunir un equipo que ya había tenido la oportunidad y experiencia de trabajar en retos similares a éste y que siempre han acompañado excelentes resultados. Quiero recalcar la palabra "equipo" porque sin la ayuda de todos ellos hubiera sido imposible enfrentarse a una carrera de este tipo con una alta garantía de éxito , por eso daros las gracias por hacer de ¡un sueño una realidad! a Sasoituz con Krutx Larre (jefe de equipo & preparador físico) y Ainhoa Aierdi (dietista), a Bicicletas Jaia con Manu Ozollo (mecánico), a EGfisios con Ibon Etxeberria (fisioterapeuta), a Jose Ramón Pérez (asistente corredor), y Amaia Ortega y Eider Barba (cronometradoras).

Roberto Corral fue el primer ciclista del equipo en tomar la salida. Aunque no sea un momento decisivo, se considera un momento importante de la carrera, táctica y fisiológicamente. Pasadas aproximadamente las dos primeras horas de carrera se aproxima el primer relevo en el que yo entraré en carrera.

Se acerca Rober por el pit lane, es el momento de salir a pista y empezar a rodar. Son momentos de nervios y máxima concentración por la responsabilidad que conlleva el relevo y sobre todo por "hacer bien las cosas". Es una fase crítica, donde la coordinación de todo el equipo es fundamental. Al final el relevo se produce normal y fluidamente, perfecto.

Según pasan las vueltas nos vamos posicionando en el grupo y nos empezamos a "sacudir" los nervios de las primeras vueltas. El primer relevo pasa rápido y para cuando me doy cuenta recibo la orden de entrar en boxes. Las horas pasan rápido, el segundo relevo es mas corto de lo habitual pensando en hacer un cambio de estrategia.

Con la salida de Rober se consigue lo que habíamos perseguido con el relevo anterior, "recortar" media vuelta a nuestros mas inmediatos perseguidores y posicionarnos en segunda posición en nuestra categoría. Hasta entonces todo perfecto, pero las cosas se complican en el instante en que yo salgo a pista y sufro un pinchazo en la rueda delantera, justo cuando había pasado por apenas ¡100mts la línea del pit line!. Y como las desgracias no vienen solas, el pinganillo deja de funcionar correctamente con lo que tampoco me puedo comunicar con el box, con cierta resignación pero como manda el reglamento no me queda más remedio que salir a pista y rodar una vuelta completa con la rueda pinchada. Este desenlace va ha marcar el devenir de la carrera ya que nos hace perder dos vueltas que nos lastrarán el resto de la prueba.

Una vez solucionado el pinchazo, vuelvo a salir a pista, en esta ocasión con la intención de no perder más tiempo se alarga el relevo a tres horas. Después de la tensión vivida con la avería, entro en boxes con un cuadro de cansancio y estrés bastante elevado. En el entorno del equipo saltan las alarmas por mi estado físico pero su buen hacer y profesionalidad especialmente las manos de nuestro fisio Ibon Etxeberria, saben invertir la situación para que en un par de horas esté montado otra vez en el rodillo calentando y preparado para dar el siguiente relevo.

A medida que avanza la carrera, la noche se va echando encima… Cuando la luz del día desaparece hacer kms se hace más duro y pesado. En el transcurso de la noche pasaremos el ecuador de la prueba que aunque queda mucha carrera y seguramente lo mas decisivo por disputarse, psicológicamente no deja de ser una pequeña ayuda ser consciente de que ya se ha cumplido la mitad de la carrera. Según pasa la noche la fatiga se va acumulando en todos los integrantes del equipo y participantes de la prueba. En nuestro caso ningún integrante del equipo duerme, la concentración ha de ser máxima las 24h. En cuanto a la carrera se refiere las posiciones no varían, no hay cambios ni sobresaltos significativos.

Damos otro pasito más y empezamos a ver la luz del amanecer lo que significaba que estábamos cerca de haberse cumplido las dos terceras partes de la prueba. Si a lo largo de la prueba ya se fue rodando muy rápido, las ultimas horas de la prueba los equipos de cuatro y seis integrantes fueron imprimiendo a la carrera un ritmo muy fuerte, no obstante se estaban jugando entre ellos la general. Tanto para Rober como para mí fueron las horas finales las más difíciles, las fuerzas estaban muy justas y se trataba de “sujetar” la tercera plaza que manteníamos desde la tarde del sábado.

La carrera iba llegando a su final, en esta ocasión al contrario que en Los Arcos no sería yo el que terminase el último relevo de la carrera sino mi compañero Rober.

Al final vemos caer la tan ansiada bandera a cuadros, terminamos terceros en la categoría dúo, completando 232 vueltas al circuito de 4005mts sumando una distancia de 929,160 km, un resultado que a la postre de cómo se dio la carrera fue altamente satisfactorio.

No queda sino felicitar al gran equipo que conformamos y que conseguimos redondear una temporada inimaginable por dos razones, una, por los 2 podiums, 1º en Los Arcos y 3º en Cheste, y dos, por el valor de la experiencia vivida que lo recordaré siempre además de tener la agradable sensación de haber tenido a disposición un equipo resolutivo, capaz, de garantía, que apoyaron con ilusión y decisión esta iniciativa. Gracias.



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