La preparación fí­sica es el conjunto organizado y jerarquizado de los procedimientos de entrenamiento cuyo objetivo es el desarrollo y la utilización de las cualidades fí­sicas del deportista. La preparación fí­sica tiene que estar presente en los diferentes niveles del entrenamiento deportivo y ponerse al servicio de los aspectos técnico-tácticos prioritarios de la actividad practicada. Se realiza mediante la programación de las cargas de entrenamiento (que causen adaptación) ajustados a los hábitos de práctica deportiva y nivel de condición de física de cada persona, para perseguir los objetivos que nos plantee. El Diccionario Temático de los Deporte (Ed. Arguval, 2000) afirma que “está considerada como uno de los componentes más importantes del entrenamiento deportivo; se centra en el desarrollo y mejora de las cualidades motrices; fuerza, flexibilidad, resistencia y velocidad (dentro de las capacidades básicas); y agilidad y coordinación” (dentro de las capacidades coordinativas). Pradet (1999) introduce el término que le da carácter continuo: “actividad permanente y constante del proceso de entrenamiento, centrada en el desarrollo y el mantenimiento continuo de las cualidades fí­sicas del deportista”. Platonov (1998) centra la importancia de la preparación física en el desarrollo de las cualidades fí­sicas, hace referencia a que “la preparación fí­sica general pretende desarrollar equilibradamente las cualidades motoras”.